lunes, 3 de agosto de 2009

Perseguirlos o que nos persigan

¿Por qué se invirte tanto tiempo en perseguir a clientes preguntando si están interesados en nuestros productos?

Si nunca han sido proveidos por un determinado producto, a lo mejor si que se requiere insistencia para que prueben algo que no han consumido nunca. Pero si por otro lado, que es seguramente la mayoría de las veces, nos encontramos con clientes que ya tienen experiencia en los productos que comercializamos, no sería quizá más oportuno dedicar el tiempo a mejorar la oferta para ser diferentes, en calidad o ventajas de precio, que gastar minutos de teléfono y tiempo, haciendo llamadas que no conducen a nada, más que a la fustración.

¿Cuántas veces los comerciales son llamados "este/a es un pesado/a"?

Quizá hace algún tiempo habían pocos pesados y alguno siempre podía ganar la batalla.

¿Pero cuántos pesados/as hay ahora vendiendo?....¿Qué probabilidad hay de ganar ahora batallas en este campo siendo insistente y pesado?

Está claro que cada industria tiene sus propios clientes y procesos de ventas. Pero lo que me pregunto ahora es dónde está la clave que lleva a un comercial a vender más que el de la competencia.

Seguramente que la clave es la suma de muchas cosas, pero mi sensación es que realmente ahora lo que se necesita es diseñar una oferta pensando que el cliente es el que manda, y al que debemos atraer para que sea él el que nos llame....si no es así, algo estamos haciendo mal.

La mente de las personas (la de los clientes) , en mi opinión, no olvidan aquello que les puede ayudar en algo, pero no hacen ni caso a aquello que nada les puede dar.

Si acertamos en el diseño de la oferta.....no hará falta preguntar si les gusta o no el producto. Ellos mismos ya nos lo dirán.

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